La tarde de este 2 de septiembre de 2026 quedará grabada en la memoria reciente de Montilla. La Plaza de la Rosa, corazón de la localidad, fue escenario de una movilización sin precedentes en apoyo a la ciudad autónoma de Ceuta. Cerca de 500 montillanos se dieron cita para lanzar un mensaje unánime de solidaridad, superando todas las expectativas y desafiando un horario en el que la actividad comercial aún mantenía el pulso del municipio.
Bajo los cánticos de «¡Ceuta, no estás sola!» y «¡Ceuta es España!», la concentración desbordó las previsiones iniciales. La masiva asistencia no solo evidenció la profunda sensibilidad de los ciudadanos de Montilla ante la situación que atraviesa la ciudad hermana, sino que también se convirtió en un termómetro del sentir popular en clave local.
Un Respaldo Ciudadano por Encima de Horarios y Expectativas
El éxito de la convocatoria adquiere mayor relevancia al considerar que las 20:00 horas es un momento de plena efervescencia comercial en Montilla. Pese a que los comercios estaban abiertos y la rutina laboral no había concluido para muchos, centenares de vecinos decidieron hacer un alto en sus quehaceres para sumarse a la protesta.
La estampa de una plaza abarrotada de banderas de España y pancartas en defensa de la españolidad y la convivencia en Ceuta demostró que el llamamiento, surgido desde la ciudadanía y secundado por diversas formaciones, caló profundamente en el tejido social montillano. La emoción fue palpable cuando se leyó un manifiesto en el que se reclamaban soluciones inmediatas y apoyo incondicional para los ceutíes, abandonados, según los asistentes, por el Gobierno central ante la crisis migratoria.
La Sonada Ausencia del PSOE Local y su Alcalde
Sin embargo, el clamor ciudadano contrastó drásticamente con el silencio institucional del equipo de gobierno. La ausencia de representantes del PSOE de Montilla, formación que ostenta la alcaldía, no pasó desapercibida para los allí presentes. Ni un solo miembro del gobierno local acudió a mostrar su apoyo a la ciudad autónoma, en lo que muchos interpretaron como un acatamiento estricto a las directrices de Ferraz en contra de estas movilizaciones.
Esta incomparecencia ha generado un profundo malestar entre gran parte de la ciudadanía, que ve en la actitud del alcalde, Rafael Ángel Llamas Salas, un distanciamiento preocupante respecto a las preocupaciones y el sentir de sus vecinos. Mientras en otros municipios de la provincia, incluso gobernados por el PSOE, algunos alcaldes optaron por desmarcarse de su partido y apoyar a Ceuta, el regidor montillano prefirió mantenerse al margen.
¿Un Punto de Inflexión para Rafael Ángel Llamas Salas?
El contundente éxito de la concentración, sumado a la desconexión mostrada por el gobierno socialista, ha llevado a muchos a preguntarse si este 2 de septiembre marca un antes y un después en la política local montillana.
La capacidad de movilización de la sociedad civil, reuniendo a casi medio millar de personas en defensa de la unidad y la solidaridad nacional, ha evidenciado una fuerza que el equipo de gobierno parece haber subestimado. En los corrillos políticos y en las calles ya se comenta que esta abrumadora respuesta popular podría representar el principio del fin para el mandato de Rafael Ángel Llamas Salas.
Cuando un gobierno municipal da la espalda a una reivindicación tan transversal y multitudinaria, el desgaste es inevitable. La concentración por Ceuta en Montilla no solo ha sido un acto de hermanamiento territorial, sino también un poderoso recordatorio de que los ciudadanos exigen a sus representantes que estén a la altura de las circunstancias. Y este 2 de septiembre, el pueblo de Montilla demostró estar muy por encima de quienes hoy dirigen su ayuntamiento.
































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