Internacional.- Las alarmantes cifras reveladas por Naciones Unidas muestran que 2016 ha sido el año más mortífero registrado en el conflicto de Afganistán. La Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán informa de que el año pasado un total de 923 niños fueron asesinados durante el conflicto y más de 2.500 niños resultaron heridos. Es la cifra más alta registrada desde que esta agencia empezara a contabilizar el número de víctimas en 2009. El número total de víctimas menores de edad ha aumentado un 24%.

“Estas cifras son extremadamente preocupantes y muestran el fracaso en materia de protección a los más vulnerables de la sociedad afgana. En 2016 casi 1000 niños murieron por culpa del conflicto, más de dos niños cada día”, denuncia Ana Locsin, directora de Save the Children en Afganistán.

“Es inaceptable que los niños se conviertan en víctimas inocentes del conflicto. La infancia debe ser protegida a toda costa. Pedimos a todas las partes en el conflicto en Afganistán que hagan todo lo que esté a su alcance para proteger a los niños en todo momento”, añade Locsin.

Además de la crisis que hay en Afganistán donde 9,3 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, otros 600.000 afganos instalados en Pakistán se han visto obligados a regresar a sus hogares para escapar de los incidentes de violencia, arrestos arbitrarios, detenciones y otras formas de acoso que sufren en territorio pakistaní.

“La situación humanitaria en gran parte del país ha empeorado significativamente en los últimos 12 meses, y con la llegada de la primavera, época en la que se reinician los combates, esta podría empeorar aún más en los próximos meses. Afganistán está viviendo un momento muy crítico y ahora es cuando más ayuda internacional se necesita”, concluye Locsin.

Save the Children trabaja en Afganistán desde 1976, dirigiendo programas humanitarios y de desarrollo, centrados en salud, educación y protección infantil.

 

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