Es la más pequeñas de las Pitiusas y un pequeño paraíso lleno de calma y belleza, a sólo 3 kilómetros al sur de la famosa y bulliciosa Ibiza. Formentera es el destino ideal para todo aquél que ame la naturaleza y quiera desconectar, pero sin dejar de lado el ocio y la diversión tan buscada para tus vacaciones. Sus playas de arena blanca y fina, a menudo comparadas con las del Caribe, son idílicas. Y el mar, de agua clara y transparente, ofrece una variedad de tonalidades azules y turquesas que ayudan a encontrar fácilmente ese momento de paz y descanso tan buscado.

Formentera es una verdadera isla. ¿En qué sentido? Pues para comenzar, no tiene aeropuerto, por lo que no hay más que optar por la vía marítima. La forma más común es llegar al puerto de  La Savina partiendo desde el puerto de la isla de Ibiza, aunque por ejemplo durante los meses de temporada alta, también se puede partir desde Denia.

Entre las playas más famosas, encontramos Ses Illetes, Migjorn, Caló des Morts y Caló de Sant Agustí, un rincón de pescadores ideal para los amantes de la gastronomía, famosa en la isla. Lo ideal es conocerlas todas, y recorrer la isla con un scooter o, por qué no, un Mehari. Estas playas ofrecen lo que pocas: un paisaje despojado del enjambre de edificios de departamentos y hoteles que suelen encontrarse en el Mediterráneo, arruinando la belleza ofrecida por la naturaleza. Muchas de estas playas están protegidas por dunas y hay pasarelas para correr o ir bici de una a otra.

Pero no todo son playas; se pueden visitar grutas y cuevas de gran belleza, bosques, torres, lagos y poblaciones con encanto. Formentera cuenta también con tres conjuntos históricos que merecen la pena ser visitados: Sant Francesc Xavier, Sant Ferran de ses Roques y el Pilar de la Mola, cuyas respectivas iglesias son el centro alrededor del cual surge un precioso entramado de plazas y calles. También es imprescindible visitar los 3 faros de la isla y en particular, el faro de la Mola y el faro de Cap de Barbaria, desde donde contemplar una puesta de sol maravillosa.

En la página de esformentera.com se pueden leer muchas más recomendaciones para disfrutar de este edén que es famoso hasta en películas. El director Julio Médem inmortalizó una puesta de sol en el Faro de Cap de Barbaria en su película Lucía y el sexo.

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