Tribuna Libre.- Ser portuense no es solo nacer en El Puerto, no basta con pasear por su casco histórico a tomar una copa de fino o haber residido en el barrio alto. Visitar a nuestros abuelos en barriada la playa, irnos a pescar o disfrutar una tarde en la playa de la puntilla nos hace afortunados, no portuenses. Es mucho más, mucho más que ser protagonista de “don mendo” o sentirte “un marinero en tierra”, más que llevar por bandera el verde de sus pinares o el amarillo de sus arenas. Ser portuense es más que vivir en una ciudad marcada por su historia, sus cien palacios donde un castillo de San Marcos fue testigo de su historia, ciudad que miró a las Américas y donde las cantigas de “el sabio” nos llevó a la locura de esta bendita tierra.

 

Se me antoja que ser portuense incluye también otras sensaciones, placeres y nostalgias dignas de ser atesoradas en la memoria. Ser portuense supone también el espanto de su patrimonio dejado, de su tránsito caótico, de la impostada solemnidad de los políticos que nos gobernaron, de la lucha por unos colores deportivos o de los iconos de los paisanos que el tiempo aportan en el recuerdo.

 

Ser portuense es tener ADN romano, visigodo, musulmán y castellano. Es saber que nos encontramos en la vía Augusta, entender como nuestro rio Guadalete fue testigo de su batalla, que fuimos Puerto de las Salinas como Puerto Menesteo y se nos otorgó la carta puebla para ser Gran Puerto de Santa Maria. Porque desde que tengo memoria, y no son pocos años, lo digo desde el alma y con orgullo porque así lo siento: España es mi país, pero El Puerto es mi patria.

 

Crecemos amando a la ciudad como es, desordenada y patrimonial, con humor de sobra para exportar y malhumor para atender. Aquí en el Puerto mantenemos con orgullo nuestras raíces, la historia de nuestras luchas, la humildad de nuestra gente y la fábrica de los apodos y de los “quillos”.

Y porque somos sus hijos, amamos a este Puerto romántico, mágico y soberbio, aunque lo descuiden los que deberían mimarlo. Amamos a nuestra ciudad, la cual acoge como hijos adoptivos a los que nos visitan para después quedarse.

 

Hoy, 16 de diciembre, quiero felicitar a todos los portuenses, ya que, sin ser oficial, es mi día como portuense, porque tal día como hoy Alfonso X nos otorgó la Carta Puebla, porque un 16 de diciembre nació nuestro poeta más ilustre, Rafael Alberti y porque hoy 16 de diciembre y gracias “a la madre que te parió” naciste tú. Felicidades Daniela, con todo mi amor, tu papá.

Sin más, un enamorado portuense…

José Manuel Caballero. Fundador y Secretario de Unión Portuense.