La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica que afecta al Sistema Nervioso Central. Afecta a personas de entre 20 y 30 años principalmente y no se conocen sus causas ni existe un diagnóstico para ponerle fin.

Se trata de una enfermedad muy caprichosa difícil de pronosticar y se da más comúnmente en mujeres que en hombres.

Sus síntomas, así como su gravedad y duración varían mucho de una persona a otra.

Los síntomas más frecuentes de la esclerosis múltiple son la fatiga general, trastornos visuales, problemas de movilidad, equilibrio y coordinación, contracciones involuntarias y rigidez corporal, dolores musculares, alteraciones en la sensibilidad, trastornos en el habla, problemas de vejiga, estreñimiento, problemas de índole sexual como impotencia, disminución de la excitación y pérdida de sensibilidad, problemas de memoria, trastornos de concentración y razonamiento y alteraciones del estado de ánimo.

Existen muchos tipos de esclerosis, como la esclerosis múltiple benigna en la que tras uno o dos ataques la recuperación es completa. Está la eslcerosis mútiple remitente-recurrente que puede darse durante unos meses y después desaparecer por completo. La esclerosis mútiple progresiva secundaria puede afectar durante varios años donde los síntomas van progresando lentamente. Y el peor de los casos, la esclerosis múltiple progresiva primaria, donde se produce un avance crónico de los síntomas sin remisión en el tiempo.

A pesar de todas las investigaciones que se están llevando a cabo para encontrar una cura definitiva a la esclerosis múltiple aún no ha sido posible dar con ella. Existen una serie de medicamentos que pueden retrasar su avance y aliviar los síntomas, como el interferón, el acetato de glatiramer, la azatioprina, la mitoxantrona, el natalizumad o el fingolimod, entre otros.

En los últimos años se ha aprobado el alemtuzumab, un tratamiento intravenoso para esclerosis múltiple que puede solucionar la evolución de la enfermedad. El alemtuzumab se administra de forma intravenosa durante cinco días continuos y, pasado un año, se vuelven a administrar tres dosis seguidas.

Este fármaco actúa sobre las células inmunitarias reduciendo su tiempo de respuesta y evitando que estas ataquen y dañen la mielina, sustancia que envuelve y protege las células nerviosas.

Con este nuevo tratamiento se elimina la necesidad de tomar medicamentos de manera continua evitando así numerosos efectos secundarios producidos en algunos pacientes. Además, su eficacia es mucho mayor reduciéndose visiblemente los síntomas de la enfermedad.

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