• La sequía que está viviendo Somalia está obligando a decenas de miles de familias a abandonar sus hogares para buscar alimentos, agua y pastos en medio de una crisis alimentaria que se está extendiendo por todo el país.

Internacional.- Save the Children y autoridades gubernamentales locales informan de que en las últimas seis semanas cientos de familias se han desplazado junto a su ganado desde la región de Somalilandia hasta las regiones costeras de Puntlandia simplemente porque habían oído que había llovido un poco en la zona justo antes de Navidad.

Naciones Unidas advierte de que en la zona central y meridional de Somalia muchos somalíes están dirigiéndose a Etiopía en busca de recursos. Desde principios de enero, cada día más de 100 refugiados afectados por la sequía cruzan la frontera etíope para llegar al campamento de refugiados de Dollo Ado.

Puntlandia está sufriendo la peor sequía que ha vivido la región desde 1950. Las familias desplazadas que han llegado a la zona están viviendo en campamentos improvisados para buscar agua, comida y ayuda.

“El desplazamiento de estas personas es una señal de que las familias rurales somalíes están al borde de la ruina. El país no vivía una sequía así desde hace décadas. El paisaje está salpicado por cadáveres de cabras e incluso en algunos lugares hemos visto camellos muertos. Más de 360.000 niños menores de cinco años ya sufren de desnutrición aguda y 71.000 de ellos están en riesgo de muerte”, explica Hassan Noor Saadi, director de Save the Children en Somalia.
“Vimos signos similares en 2011, pero el mundo no actuó lo suficientemente rápido y, como consecuencia, más de un cuarto de millón de somalíes murieron de hambre. No podemos dejar que vuelva a suceder”, añade.

Deeqa, de 37 años, vive en un pequeño campamento con cuatro de sus siete hijos cerca de Bohol-Olodley, en Puntlandia. Se desplazó a esta región para encontrar pastos verdes para su ganado, pero ahora el 90 por ciento de sus camellos, cabras y vacas han muerto. En la zona no hay ningún colegio para sus hijos y dice que muchos de los niños que viven en este campamento están enfermos. “Si no llueve, ¿quién va a sobrevivir?”, lamenta Deeqa.

Amina, de 38 años, viajó con sus hijos desde Garowe a una zona cercana al campamento en el que vive Deeqa, también buscando tierras más fértiles. Ahora sólo 50 animales de los 400 que tenía la familia siguen vivos y estos están demasiado débiles para producir leche. “Nunca he visto ni oído hablar de una sequía de este tamaño. Nunca podría haber imaginado algo así”, cuenta Amina.

Más de seis millones de personas, la mitad de ellas niños, necesitan con carácter urgente ayuda para poder sobrevivir en Somalilandia, Puntlandia y en la zona central y meridional de Somalia.

Con las escasas precipitaciones previstas para los próximos meses, Somalia está al borde de padecer una hambruna a menos que se disponga de fondos para proporcionar ayuda, agua y medicamentos para llegar a los más vulnerables, especialmente a los niños.

El trabajo de Save the Children en Somalia forma parte de una respuesta más amplia para ayudar a los niños y familias vulnerables afectados por la sequía en los países del Cuerno de África, incluidos Etiopía y Kenia.

 

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