Madrid.- Hospitales, escuelas y otros servicios públicos en Gambia y Senegal corren el riesgo de desbordarse ante los miles de niños que huyen de sus hogares por temor a la violencia. Esta surge como resultado de los intentos del presidente saliente gambiano, Yahya Jammeh, de retrasar al máximo la toma de posesión del presidente electo, Adama Barrow. Ante esta situación, Save the Children advierte del riesgo de una emergencia humanitaria en ambos lados de la frontera si los combates se extienden en Gambia.

Naciones Unidas calcula que hasta 50.000 personas, en su mayoría niños y mujeres, ya han abandonado las zonas urbanas de Gambia. Algunos se dirigen a aldeas de otras partes del país y se estima que la mitad ha cruzado la frontera hacia Senegal.

“Estos niños están huyendo a zonas de Gambia y Senegal, donde los servicios públicos, como los centros de salud y las escuelas, están sometidos a una gran presión”, explica Bonzi Mathurin, director de Save the Children en Senegal.

Las últimas cifras del gobierno sugieren que desde las elecciones presidenciales cerca de 26.000 personas han llegado a Senegal desde Gambia. Save the Children ayuda a la ONU y al Gobierno de Senegal a coordinar la distribución de alimentos y mantas a las familias desplazadas.

“La migración entre Gambia y Senegal siempre ha sido relativamente fluida ya que es habitual que la población tenga familiares a ambos lados de la frontera. Sin embargo, cualquier movimiento imprevisto y masivo de personas podría desbordar a los servicios públicos, los cuales ya están trabajando ante la posibilidad de una emergencia humanitaria”, señala Mathurin.

“Durante cualquier desplazamiento masivo de personas, los niños son los más vulnerables porque pierden el ambiente protector de las escuelas, la familia y la comunidad. También aumenta el riesgo de sufrir violencia de género, mutilación genital femenina y matrimonio infantil. Además, son más susceptibles a padecer enfermedades que pueden causarles la muerte, como la diarrea y la malaria, ya que los servicios de salud no funcionan como deberían. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que todos los niños tengan acceso a servicios básicos durante este período tan difícil “, advierte Mathurin.

Los centros de salud en Gambia siguen en funcionamiento pero la mayoría de los médicos extranjeros han dejado el país. La Asociación Médica y Dental de Gambia señala que el sistema sanitario del país no podría hacer frente a un estallido de violencia.

Las tensiones en Gambia llegan al comienzo de un año en el que el nuevo Secretario General de las Naciones Unidas pidió a los ciudadanos, gobiernos y líderes que se esfuercen por superar sus diferencias y pongan la paz por encima de todo.

Save the Children ha puesto en marcha un plan de emergencia y está dispuesto a distribuir ayuda en Senegal esta semana. La ONG trabaja con otras organizaciones asociadas en Gambia y Senegal para establecer cuáles son las áreas de mayor necesidad y ampliar la ayuda cuando sea necesario. Los socios de Save the Children en Gambia se han visto obligados a suspender el trabajo de protección a la infancia hasta que la situación de seguridad vuelva a la normalidad.

Algunas escuelas en Gambia, que deberían haber reabierto el pasado 9 de enero, siguen cerradas y muchos padres tienen demasiado miedo para permitir que sus hijos vayan a los colegios que sí han abierto. Además, muchas escuelas están aconsejando a los padres que mantengan a sus hijos en casa hasta nuevo aviso. Varios niños gambianos se han inscrito en escuelas senegalesas, pero se les pedirá que aprendan en francés en lugar del inglés que se habla en las escuelas de Gambia.

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