Mientras aumentan los temores por las cientos de personas desaparecidas tras el terremoto y tsunami de magnitud 7,4 del viernes en Sulawesi, Indonesia, las organizaciones humanitarias como Save the Children luchan por acceder a las comunidades más afectadas.

No hay electricidad en las zonas cercanas a Palu, la capital del centro de Sulawesi, y los deslizamientos de tierra han bloqueado las carreteras principales. Otras infraestructuras vitales, incluido el aeropuerto de Palu, se han visto gravemente dañadas.

“El acceso es un gran problema para esta respuesta humanitaria. Si bien todavía no conocemos el alcance total de la crisis, sabemos que es inmensa, con daños catastróficos en varias áreas. Los edificios grandes se han derrumbado; las viviendas de la costa han sido totalmente arrasadas. Cientos de personas han muerto y, lamentablemente, esperamos que este dato aumente”, señala Tom Howells, director de programas de Save the Children en Yakarta. “Las organizaciones humanitarias y las autoridades locales estamos luchando para llegar a varias comunidades alrededor de Dongala, donde esperamos daños importantes y aún más víctimas. Tememos que esto sea así para muchas de las ciudades afectadas”, añade Howells.

Save the Children señala que es probable que cientos de miles de niños se hayan visto afectados según los datos de la población y los cálculos de impacto. Howells señala que los primeros informes recogen casos de niños separados de sus familias, y alerta de que en el futuro será necesario facilitar cuidado y apoyo extra a estos menores.

“Los niños han soportado un suceso increíblemente angustioso y potencialmente traumático, y la carga emocional se ve empeorada por las docenas de fuertes réplicas que siguen ocurriendo. Los niños pueden haber sido separados de sus familias, podrían haber perdido amigos o familiares o haber visto sus casas y pertenencias destruidas. Sin duda se estarán preguntando si la vida volverá a la normalidad “, afirma Howells.

“Es absolutamente crucial que se brinde atención y cuidado extra a los niños en los próximos días, semanas y meses, mientras que se realiza un trabajo específico para garantizar que los pequeños se reúnan con sus familias. La recuperación emocional de los niños tendrá que ser una parte importante de esta respuesta humanitaria. No puede ser olvidada”, insiste Howells.

Save the Children trabaja a través de su socio local Yayasan Sayangi Tunas Cilik (YSTC) en Indonesia. Un equipo de personal humanitario de YSTC está viajando ya en barco desde Makassar a las comunidades más afectadas, a unos 800 kilómetros de distancia.

“Nuestro personal está trabajando con el gobierno y otras organizaciones para llevar a cabo una evaluación urgente de las comunidades afectadas y determinar qué tipo de asistencia humanitaria se necesita”, informa Howells.

Save the Children cuenta on artículos de primera necesidad disponibles para su distribución, que incluyen láminas de plástico y cuerdas para refugios temporales, kits de higiene y bidones, así como suministros educativos para ayudar a que los niños y niñas vuelvan a la escuela lo más rápido posible.

Save the Children trabaja en Indonesia desde 1976, y tiene una larga historia de respuesta a los desastres humanitarios en el país, incluidos los terremotos recientes en Lombok y el tsunami de 2004.

La organización pone a disposición su fondo de emergencias para la posibilidad de hacer donaciones destinadas a paliar las consecuencias de esta catástrofe.

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