• Los niños denuncian malos tratos y abusos por parte de la policía a lo largo de la ruta de los Balcanes

Internacional.- Las políticas restrictivas de la Unión Europea han provocado que cada vez más refugiados decidan atravesar la ruta de los Balcanes, el itinerario terrestre más mortífero. Una ruta en la que hay niños que cruzan montañas y bosques a temperaturas bajo cero mientras sufren mordeduras de perros y el trato violento de policías y contrabandistas.

En los últimos dos meses se han producido más de 1.600 devoluciones ilegales de refugiados y migrantes desde Hungría y Croacia, los cuales han sido obligados -a menudo de forma violenta- a regresar a Serbia, a pesar de que ya habían cruzado la frontera. Al día se producen una media de 30 casos de devoluciones ilegales y clandestinas que ponen de manifiesto cómo muchos refugiados no tienen acceso a su derecho a solicitar asilo. Save the Children estima que cada día llegan a Serbia 100 refugiados. La ONG está habilitando centros de acogida y ofreciendo servicios de ayuda que priorizan a los niños que han llegado solos. La mitad de los refugiados y migrantes que llegan a Serbia (el 46%) son menores y el 20% de estos han realizado el viaje solos, algunos de ellos con tan solo ocho o nueve años de edad.

En Miksaliste, el centro de ayuda a los refugiados en Belgrado donde Save the Children y otras organizaciones benéficas están trabajando, varios adolescentes cuentan tras haber regresado de la frontera que la violencia y malos tratos de la policía son algo habitual a lo largo de la ruta terrestre de los Balcanes.

Un niño de 12 años de Afganistán denuncia a Save the Children su difícil experiencia en esta ruta: “Durante el viaje tuve muchos problemas, especialmente en el bosque. La policía búlgara nos golpeó, nos quitó el dinero y nos preguntó por qué vinimos a Europa. También tuvimos problemas con la mafia”.

La policía nos pegó, nos quitó la ropa y las botas y nos devolvió a Serbia“, Aalem, Afganistán, 12 años.

Un matrimonio iraquí y sus hijos pequeños atravesaron toda la noche las montañas nevadas en la frontera búlgara y consiguieron llegar a Miksaliste. Una vez allí, la madre necesitó atención médica urgente. Toda la familia huyó de Irak cuando su casa fue bombardeada y los niños ya no iban al colegio por culpa de la presencia del ISIS.

Jelena Besedic, portavoz de Save the Children en Serbia, denuncia: “La crisis de refugiados no ha disminuido. Simplemente es que esta ruta es mucho más peligrosa, especialmente para los niños. El acuerdo entre la UE y Turquía ha dado a los contrabandistas un control más firme sobre un negocio enormemente rentable, incorporando tácticas cada vez más peligrosas para eludir a las autoridades. Estamos viendo como personas heridas por maltratos o por mordeduras de perros están siendo devueltos”.

Los refugiados y migrantes se ven forzados a permanecer en la clandestinidad, a menudo alentados por traficantes de personas, por lo que cada vez se encuentran más lejos del alcance de las organizaciones humanitarias que les pueden dar asistencia básica humanitaria y de supervivencia. Más de 1.000 personas siguen durmiendo a la intemperie en el centro de Belgrado y los refugios están colapsados.

Además, los equipos de Save the Children han identificado a niños no acompañados, uno de ellos de tan sólo ocho años, que prefieren dormir en las calles o almacenes porque tienen miedo de ir a los nuevos centros de acogida por si se quedan allí retenidos. Los menores esperan en la calle a que los contrabandistas les alerten de la próxima oportunidad para pasar la frontera. Oficialmente solo se permite cruzar de forma legal a 10 personas al día, por lo que la mayoría confía en los contrabandistas para continuar el camino. Así, los traficantes han generado un miedo al sistema oficial difundiendo falsas creencias e información errónea sobre el sistema de asilo para que los migrantes accedan más fácilmente a sus redes.

Esta semana las autoridades serbias han establecido refugios temporales para que la gente que está durmiendo a la intemperie o en edificios abandonados puedan ponerse a cubierto, pero esta medida es claramente insuficiente. Las ONGs y los servicios sanitarios locales están atendiendo casos de congelación y enfermedades respiratorias causadas por las fogatas hechas con basura. Los refugiados intentan así mantener el calor en los almacenes húmedos y sin ventanas en los que duermen.

El Gobierno de Serbia ha pedido a las organizaciones humanitarias que no repartan comida, ropa de abrigo y zapatos a los refugiados que están fuera de los centros oficiales, alegando que esto les atrae para ir a Belgrado y ocupar allí edificios abandonados.

Save the Children exige a la UE que aumente de manera urgente la financiación para crear refugios de emergencia y a las autoridades serbias que asistan a los que esperan bajo el frío y la nieve a ser trasladados a refugios oficiales. Además, es prioritario establecer rutas seguras y legales para la migración, apoyar la reunificación familiar, el reasentamiento, los visados ​​humanitarios y programas de becas para estudiantes. Estas medidas constituyen la mejor forma de combatir el contrabando a lo largo de esta ruta. Los niños que viajan solos siguen siendo los más vulnerables, por lo que Save the Children sigue identificando y dando prioridad a ayudarles.

Sobre Save the Children

Save the Children es la organización independiente líder en la defensa de los derechos de la infancia en todo el mundo. Trabaja en más de 120 países salvando vidas, proporcionando seguridad y protección a los niños y las niñas y defendiendo sus derechos en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

En España trabaja desde hace más de 20 años con programas de atención a los niños y niñas más vulnerables, centrados en la infancia en riesgo de pobreza o exclusión social. A través de sus programas en España, proporcionan una atención integral a los niños, niñas y sus familias para que la situación económica o de exclusión social en la que viven los niños no les impida disfrutar plenam

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