Internacional.- Con motivo del Día Internacional de la Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), el próximo lunes 6 de febrero, Save the Children advierte de que cada año más de 3 millones de niñas corren el riesgo de sufrir esta agresión. Una práctica que, pese a los progresos en materia de políticas realizados en los últimos años para reducirla, está lejos de desaparecer.

La mutilación genital femenina supone una grave violación de los derechos de las niñas y mujeres y Save the Children considera esta práctica como una forma extrema de violencia hacia las mismas. Si bien la mayoría de los casos se llevan a cabo sobre todo en niñas entre la infancia y los 15 años, la edad de mutilación varía según el grupo étnico e incluso por la ubicación geográfica.

En todo el mundo hay 200 millones de mujeres y niñas a las que se les ha practicado la mutilación genital femenina, según datos de Naciones Unidas. El 50% de estas residen en tan solo tres países: Etiopía, Egipto e Indonesia. Se estima que 44 millones de niñas menores de 14 años han sido víctimas de esta agresión, principalmente en Gambia (56%), Mauritania (54%) e Indonesia. Además, alrededor de la mitad de niñas de 11 años la han padecido.

Estas operaciones son realizadas sin las mínimas condiciones higiénicas y con cuchillas u otros instrumentos cortantes sin esterilizar, sin ningún tipo de anestesia o sólo con pastillas para paliar el dolor.

La mutilación genital femenina puede tener importantes consecuencias físicas inmediatas (hemorragias, infecciones o tétanos) y permanentes (dificultades a la hora de orinar, infecciones crónicas, infertilidad, fuertes dolores durante relaciones sexuales, dificultades en el embarazo y en el parto y un mayor riesgo de muerte de recién nacidos). Además de que supone una experiencia realmente traumática para todas las niñas.

“Es inadmisible que millones de niñas sufran este tipo de práctica en contra de su voluntad. La mutilación genital no solo supone un gran trauma físico y psicológico, sino que también produce consecuencias para la salud de por vida y las niñas corren el riesgo de quedar expuestas al abandono escolar y al matrimonio forzoso”, denuncia David del Campo, director de Cooperación Internacional de Save the Children.

Save the Children trabaja desde hace más de 25 años en Etiopía, Senegal, Sierra Leona, Malí, Gambia y Guinea, donde la mutilación genital femenina está profundamente arraigada. La organización tiene también como objetivo sensibilizar a los practicantes de mutilaciones, líderes religiosos y políticos sobre el impacto de esta práctica en la salud y el bienestar psicológico de las niñas. Además, proporciona asesoramiento psicosocial a las víctimas y ofrece una serie de actividades con acceso a información sexual y reproductiva, servicios, educación y talleres sobre empleo.

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