Un armario lleno de ropa nueva, algunas con la etiqueta aún colgando.

Cajones hasta arriba de cosas que compraste pero nunca has usado.

Tarjetas de cliente de tantas tiendas como existen en tu ciudad.

Viajes secretos al centro comercial y una deuda creciente…

Si algo de esto te resulta familiar es probable que seas un comprador compulsivo (o shopaholic, para los anglosajones).

Se calcula que hasta el 6% de adultos en un país occidental como Estados Unidos sufren de la denominada oniomanía o adicción a las compras, y aunque podemos pensar en personas visiblemente obsesionadas con consumir, sería incorrecto imaginarnos a una de las chicas de Sexo en Nueva York comprando ropa y zapatos de las últimas colecciones de las marcas más caras: puedes estar comprando detalles para decorar tu casa, libros, videojuegos, artilugios de cocina, gadgets electrónicos o incluso juguetes para tus hijos… lo que sea para sentir esa descarga que produce comprar algo nuevo.

¿Qué hay detrás de esa necesidad de despilfarro? Puede ser un afán materialista para los adictos a la compra, pero también puede obedecer a no haber tenido recursos de pequeño, a la emoción del acto de compra, a buscar la aprobación de los demás o a un problema con el control de los impulsos.

La adición a la compra está relacionada con algunos síntomas de ansiedad, depresión y baja autoestima, y la compra funciona como un mecanismo de escape para lidiar con sensaciones desagradables. Para alguien que no lo sufre la solución puede parecer sencilla: dejar de comprar; pero abandonar un hábito jamás es simple.

Una posible solución para no condicionar tus ingresos y tu economía doméstica puede ser recurrir a empresas que ofrecen mini préstamo para cubrir gsastos puntuales y así ir reduciendo nuestras ganas de comprar.

Si quieres generar hábitos de consumo más saludables (para ti y para tu bolsillo) y controlar mejor tus gastos para que no afecten a tu economía personal, aquí van tres útiles consejos que seguramente te ayudarán. ¡Toma las riendas!

  1. Evita la tentación Es muy difícil abandonar la costumbre de comprar y las sensaciones positivas que nos produce, y queramos o no estamos obligados a tomar decisiones de consumo a diario (no podemos dejar de ir a hacer la compra semanal o comprarnos una prenda que nos hace falta de verdad). Pero si quieres cortar con los gastos no estrictamente necesarios, te interesa evitar las tiendas y los lugares en los que es probable que gastes de más. Cambiar de tienda, borrar ciertas apps para comprar de tu smartphone… el método variará según para quién.
  2. Cultiva otros hobbies No rellenes un vacío en tu vida con visitas interminables a tiendas y más tiendas. Invertir tu tiempo en algo tan material como el consumo te impedirá hacer todas las otras cosas que te gustan y que son realmente importantes: pasar tiempo de calidad con tu familia o recuperar los hobbies de los que disfrutabas hace un tiempo son buenas maneras de evitar pensar en ir de compras. O quién sabe, ¡igual deberías probar esas clases de fotografía o de cocina que llevan un tiempo en tu cabeza!
  3. Busca ayuda Apóyate en tus amigos y seres queridos, su ayuda te vendrá mejor de lo que piensas. Muchas veces por miedo o vergüenza podemos esconder este tipo de cosas, pero hablar de tu problema con el dinero y las compras te ayudará a romper el tabú y a tomar medidas para cambiar tus hábitos.
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